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Jeep Cherokee: versatilidad sobre todo tipo de terreno

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Dentro de la presentación de FCA de la nueva gama Jeep efectuada hace pocos días en Girona, habíamos hablado del Renegade y sus aires jóvenes y modernos y ahora toca hablar de un mito, dentro de la marca y del mundo de los 4×4.

44 años de historia tiene el Cherokee, el cual actualiza todas sus motorizaciones e interior para ofrecer un conjunto más dinámico. Yendo al grano, sus nuevos motores son:

Turbodiésel: Multijet II de 2.2 litros, 4×2 y 4×4, ambos de 195 CV con cambio de 9 velocidades. Estos se distinguen por el uso del sistema Jeep Active Drive I, II y Lock.

Gasolina turbo: 2 litros de 270 CV, disponible en 2019.

Como habéis visto, hay variantes 4×2 y 4×4. La marca quiere enfatizar que el Cherokee se puede usar tanto en el asfalto como en la tierra, gracias a los mencionados sistemas Jeep Active Drive I, II y Lock, que se distinguen por lo siguiente:

Foto: ACPhotoCorse
  • El Drive I es un rediseño del que ya existía, en el que se ha reducido el peso y se ha mejorado la eficiencia de la tracción trasera. Ahora, no necesita intervención del conductor para corregir el subviraje y el sobreviraje.
  • El Drive II Es igual que el Drive I pero añade una PTU de dos velocidades, un modo de reductora y un asistente de ascenso y descenso.
  • El Drive Lock es como el Drive II pero añade el bloqueo del diferencial trasero para tener mejor tracción con la reductora y, así, suerte todo tipo de obstáculos.

Por otro lado, el control de tracción Selec-Terrain tiene cuatro modos (Auto, Snow, Sport y Sand/Mud); si escogemos la versión 4×4, habrá la posibilidad de desconectar el eje trasero, para optimizar el consumo de combustible.

Construido con la plataforma Compact U.S. Wide, con un 65% de acero de alta resistencia, el Cherokee cuenta con 8 airbags, cámara de visión trasera, control electrónico de estabilidad, aviso de colisión frontal-Plus con frenado de emergencia para peatones, detector de ángulo muerto con control de cruce trasero, entre otros sistemas de seguridad completamente de serie en la gama europea.

Al igual que con el Renegade, la conectividad se realiza a través del sistema Uconnect, pero sólo con pantallas de 7 y de 8.4 pulgadas.

Al volante, el Cherokee es más refinado y se nota más completo de equipamiento que el Renegade, con la posibilidad de montar asientos en cuero cómodos y con buena sujeción. El salpicadero no es fino y de diseño, sino que refuerza la imagen de robustez de la gama Jeep, con formas sólidas.

Dinámicamente, el Cherokee no llega al nivel de bestialidad en pisos muy rotos del Wrangler, pero en carreteras de tierra con surcos y con un cierto grado de deterioro se muestra fuerte y ni se inmuta al pasar por zonas sinuosas. Se echa en falta el freno de mano de palanca -ahora es de botón-, pero jugando con el volante y el pedal del freno se puede colocar el coche sin problemas.

El Cherokee es más ágil, además de estable, de lo que puede parecer a primera vista. Si se quiere versatilidad, espacio, buen equipamiento y discreción, es la mejor baza de la gama Jeep para 2019.