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Anastacia: “He tenido mucha suerte por tener a mi familia, amigos y fans, junto a mí”

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En el Campeonato Alemán de Turismos (DTM) -que en otras secciones de esta página tratamos de cubrir con frecuencia- no solo se ven coches de altísimas prestaciones corriendo por distintos circuitos de Europa. Asimismo, como parte de la fiesta que es este certamen automovilístico, distintas estrellas tanto germanas como internacionales realizan pequeños conciertos para deleite de los asistentes y del público que sigue el campeonato por televisión.

Recientemente, la súper estrella norteamericana Anastacia se dejó caer por el circuito de Nürburgring para realizar uno de esos mini conciertos, donde además de tocar clásicos como “Left Outside Alone”, presentó “Caught In The Middle”, primer sencillo de su nuevo trabajo, “Evolution”.

Foto: ACPhotoCorse Abel Cruz

Durante un cuarto de hora, charlamos con ella, explicándonos cosas como las que encontraréis a continuación:

Una vez leí que tu madre había sido actriz en Broadway. Dar un concierto necesita un punto de actuación para conseguir que el mensaje que quieres expresar salga ahí fuera y llegue a tu audiencia. ¿Qué cogiste de ella, en este aspecto?

Mi madre fue actriz de musicales, una disciplina que ni entonces ni ahora me interesa demasiado. Por su parte, mi padre cantaba, pero era un ‘crooner’, como Frank Sinatra. Personalmente, no me gustaban ninguna de las dos cosas, por lo que cuando yo era una niña no me inspiraron especialmente para convertirme en cantante.

De todas maneras, yo siempre sido muy optimista, en parte porque tuve la enfermedad de Crohn, y eso me ayudó a desarrollar la parte fantasiosa de mi personalidad, a entender mis sentimientos y convivir con ellos. En cierta manera, la personalidad de mi hermana -una persona que podría afrontar cualquier tipo de trabajo creativo, y hacerlo bien- fue más influyente, a largo plazo, que la de mis padres.

Foto: ACPhotoCorse Abel Cruz

Si hablásemos de actuación, cuando he visto actuaciones tuyas en vivo o en YouTube, o en la televisión, me sorprendió el hecho de que lograbas crear un ambiente de intimidad incluso en un gran recinto, al igual que Bruce Springsteen o U2. ¿Cómo lo consigues? ¿Cuál es el secreto para lograrlo?

Lo consigo porque estoy siendo yo misma al 100%, y tú estás en mi radio de acción. No me pongo una máscara y no estoy haciendo un papel. A veces, a la gente le parece que todo eso es demasiado, pero por mi parte yo dejo que el lado sensible de mi personalidad domine ese momento. No estoy siendo otra persona; en ese momento, soy la Anastacia real.

También depende del tipo de música que esté cantando, porque me permite ir a un sitio o a otro, emocionalmente. Si siento realmente lo que estoy cantando, la gente puede verse identificada con ese mensaje y les llega más fácilmente. Puede que sea porque canto un tema que les recuerda a algo especial, y también porque esta cantar en directo, es algo que está pasando en ese mismo momento, y eso hace que todo sea más intenso. El público puede sentir la energía y puede ver cómo me muevo y como respiro, en ciertos momentos, para enfatizar la emoción que intento transmitir.

La música en vivo no morirá nunca, por lo que mientras sepas cantar en directo y sepas transmitir la emoción, la gente reaccionará positivamente a ello.

Foto: ACPhotoCorse Abel Cruz

Teniendo en cuenta que eres una veterana de la música en directo, es casi inevitable la siguiente pregunta: ¿qué prefieres: clubes o estadios? 

Como mujer que ya está entrando en una cierta edad, a veces es más fácil intentar hacer un concierto más grande, por lo que no tienes que viajar tanto ni te quemas viviendo en la carretera.

De todos modos, ahora entiendo como, por ejemplo, Prince solía dar conciertos en clubes, justo después de tocar en un gran recinto. Lo hacía porque intentaba encontrar su propia voz, otra vez. Intentaba conectar consigo mismo, otra vez. Al final, si buscas dar el concierto definitivo, te lo acabas dando a ti mismo. Actuar ante decenas de miles de fans puede ser fantástico, y muy intenso, pero conectar con ellos es más difícil, porque no puedes mirarles directamente a los ojos.

Ahí está la ventaja de dar un concierto en un escenario más pequeño: puedes mirar a la gente directamente, y puedes interactuar con ellos mucho mejor. A veces, por ejemplo, veo niños en las primeras filas y entonces llamo al grupo y les digo: ‘Por favor, dadme un momento, porque hay una persona muy especial en la primera fila a la que quiero saludar’, y entonces les agradezco que vengan a verme y, a veces, incluso les pregunto sus nombres para presentarlos al público.

En una ocasión, cuando le pregunté a una niña pequeña cómo se llamaba, me respondió: “Anastacia”, y no me lo podía creer, por lo que le pregunté a su madre, y ella me dijo que sí, que era su nombre real, lo que me hizo sentir muy sorprendida. Entonces, le dije ‘Gracias por venir, que sepas que te quiero muchísimo’, Y entonces dirigiéndome la público les dije: ‘Mirad, así es como era yo cuando tenía cinco años’ (risas).

Esta clase de momentos solo pueden pasar en un escenario más pequeño.

Última pregunta, y mucho más personal: has tenido cáncer de mama dos veces, y lo has superado las dos veces. Abrir interrogante como asimilaste esa noticia? ¿cómo pudiste luchar contra ello?

Al principio, me sentí destrozada, especialmente porque no había ningún antecedente de la enfermedad en mi familia y, por tanto, no tenía información previa. Por eso, cuando me dijeron que tenía cáncer, pensé que me iba morir.

Lo que hice fue hablar con el doctor y entonces él me explicó que habían detectado el cáncer en un primer estadio, por lo que el siguiente paso era averiguar si había alcanzado mis nodos linfáticos.

Entonces, le expliqué a mi doctor que sería honesta y compartiría la noticia con mis fans. Él tenía ciertas reservas, porque la mayoría de sus pacientes no hablaban abiertamente sobre el tema. Yo no entendía por qué, y me respondió que mucha gente cree que puede sobrellevar la enfermedad en solitario, y por eso prefieren hacer las cosas en privado.

Foto: ACPhotoCorse Abel Cruz

Cada uno puede hacer lo que quiera, pero ese enfoque se convirtió en un problema para mí, cuando empecé a conocer algunas de las estadísticas más desconocidas del cáncer de mama. Al menos el 70% de las mujeres que tienen cáncer de mama no tienen antecedentes familiares de la enfermedad. Y el hecho de que no es hereditario fue un shock para mí. Al creer que el cáncer siempre tiene un componente genético, las mujeres vivimos en una especie de fantasía donde creemos que no tenemos ningún riesgo, y por tanto no hacemos nada al respecto hasta que encontramos el bulto en nuestro pecho. Y eso no es bueno.

Con todo esto, estoy a favor de que los médicos den tanta información como puedan a sus pacientes, o que al menos les alerten: ‘Por favor, cuidad de vuestra salud, cuidad de vosotras mismas”. Y no digo ‘tener miedo’, digo ‘cuidad’. Eso significa, por ejemplo, hacerse un chequeo una vez cada dos años, o menos, para poder encontrar tejido extraño o cualquier indicio del cáncer.

Un problema importante y relacionado con todo esto es que, en Estados Unidos, las aseguradoras no te pagan nada del tratamiento hasta que has pasado de los 40. Y eso si (SI) tienes seguro. Y hay un montón de gente que no se lo puede permitir. Yo tuve la suerte de que mi situación era buena, que tenía seguro y que podía pagarme el tratamiento, sobre todo por tener un trabajo que me permitía tomarme un cierto tiempo libre, y tampoco tenía hijos de los que cuidar. Realmente, yo podía afrontar el cáncer y no iba a compadecerme de mí misma. Tenía la suerte de tener cerca a mi familia, a mis amigos, y a mis fans, por lo que cuando me dijeron que el cáncer no estaba en mis nodos linfáticos, me puse a llorar al darme cuenta de que no toda la gente tenía la misma suerte que yo.

Lo que considero que las mujeres deben hacer es cuidarse, especialmente si tienen alguien que depende de ellos, por ejemplo sus hijos. Es natural pensar que la primera persona de la que tienes que cuidar, y la primera que tiene que ir al médico, es tu hijo. Pero si tú, como madre, no cuidas de ti misma, eso no es bueno, porque entonces ellos podrían llegar a no tener alguien que cuide de ellos, un día. No se trata de obsesionarte sobre tu salud, sino de intentar tener las cosas bajo control para que puedas reaccionar, en caso de que tengas una enfermedad.

Cuidar de uno mismo es tan importante como cuidar de los demás.