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Coches eléctricos, la autonomía sí que importa

Ponerse al volante de los automóviles eléctricos está al alcance de todo tipo de conductores. Basta con tener en cuenta algunas peculiaridades de esta tecnología para sacar el máximo partido a la autonomía de estos vehículos. Por ejemplo, la aceleración suave o aprovechar el sistema de recuperación de energía en frenadas puede llegar a aumentar la autonomía alrededor de un 15%.

La autonomía es el gran reto de la tecnología eléctrica en el automóvil y una de las grandes preocupaciones de los clientes interesados en este tipo de vehículos. 

Los eléctricos ganan terreno

Sólo en agosto, las matriculaciones de los vehículos eléctricos crecieron un 115,6% respecto al mismo mes de 2019. En los 8 primeros meses del año, las ventas de este tipo de automóviles, con etiqueta “Cero” de la DGT, aumentaron un 8,2% frente al periodo enero-agosto del ejercicio pasado.

Cada vez son más los automovilistas que se convencen de las ventajas de esta tecnología, como la libertad de acceso y estacionamiento en el centro de las ciudades, el comportamiento en carretera y el confort de circular sin ruidos ni vibraciones.

Por no mencionar las importantes ayudas económicas que las marcas aportan para que se realice el cambio a éste tipo de vehículos, llegando incluso a financiar la instalación de los puntos de carga en el domicilio o el acuerdo de tarifas reducidas en el pago del consumo a las compañías eléctricas.

Pre-acondicionar el vehículo adaptando el estilo de conducción y la forma de usar el automóvil a las características de las cadenas de tracción eléctricas es posible ganar hasta un 35% de autonomía.

Como en el caso de los vehículos equipados con motores convencionales, el estilo de conducción en los vehículos eléctricos puede mejorar aún más estas cifras. Pisar el acelerador puede ser una tentación al circular en modo eléctrico, al tener todo el par motor disponible en cualquier circunstancia.

Sin embargo, usar ese pedal conlleva un mayor consumo de energía que se paga en forma de kilómetros de autonomía. Por eso, al circular en modo “cero emisiones”, es mejor aprovechar al máximo la inercia y recorrer el máximo de metros posibles sin acelerar. Se calcula que, gracias a la regeneración de energía, cada kilómetro recorrido sin utilizar el acelerador supone 300 metros de autonomía adicional.

Gestión de la autonomia

Para gestionar su autonomía, hay que tener en cuenta que los vehículos que circulan en modo 100 % eléctrico aumentan su radio de acción en situaciones en las que el consumo se dispara en automóviles que utilizan la combustión interna.

La baja velocidad y el uso de los frenos en atascos y situaciones de circulación densa favorecen la autonomía, mientras la conducción en autopistas desiertas en las que se suele ir a mayor velocidad tienden a reducir la autonomía.

En la planificación de rutas largas, conviene minimizar puertos de montaña y carreteras montañosas en las que el incremento de consumo afecta a la autonomía, uno de los puntos clave en los vehículos eléctricos.

Como en el caso de los automóviles convencionales, factores como la carga o el sistema de climatización pasa factura en el consumo de energía, y en consecuencia en el caso de los eléctricos en la autonomía de recorrido que podemos realizar con una carga.

Por esto es importante eliminar objetos o accesorios innecesarios, como las barras de techo, y recurrir a una de las grandes ventajas de los vehículos eléctricos: la posibilidad de programar la calefacción o el aire acondicionado mientras se están cargando, que permite disfrutar de la temperatura óptima a bordo en todo momento sin perder ni un kilómetro de autonomía.

Se calcula que un uso excesivo del climatizador puede reducir el radio de acción en un 35%. La presión de los neumáticos también puede sumar autonomía. Unas ruedas poco infladas consumen más energía y reducen el kilometraje posible.

Los vehículos eléctricos aumentan su cuota de mercado.