Inicio Fórmula 1 Alonso, Hungría 2003: emociones y un plato de pasta

Alonso, Hungría 2003: emociones y un plato de pasta

Un día como hoy hace 18 años en Hungría empezaba una historia de éxitos con nombre propio: Fernando Alonso.

En la “modesta y calurosa cabina de comentaristas de TVE” de Hungaroring, junto a mi gran amigo y compañero Jesús Fraile, tuve la fortuna de narrar y ser testigo presencial de una victoria que supuso un antes y después en el Mundial de F1.

Todo empezó una semana antes

Mucho se ha hablado de ese domingo 24 de agosto de 2003 sobre la forma y manera en que Fernando Alonso fraguó una victoria espectacular. De su ritmo de carrera, de cuando dobló al mismísimo Michael Schumacher y de los gestos de emoción y júbilo del asturiano tras cruzar la línea de meta.

Pero para llegar a ese instante hay que remontarse una semana atrás en ese mes de agosto de hace 18 años. Justo en el momento en que Fernando Alonso se despedía en Oviedo de su abuela Luisa tras unas merecidas vacaciones en familia.

Le dije a mi abuela Luisa que iba a ganar en Hungaroring, pero que no se lo dijera a nadie, y lo he hecho. He cumplido con mi promesa“, nos explicaba con una amplia sonrisa Fernando Alonso tras la vorágine del triunfo conseguido, en un rincón del motorhome de Renault que estaba empezando a ser desmontado para su traslado al siguiente Gran Premio.

Ese vaticinio de Fernando Alonso fue uno de los primeros ejemplos de la “magia” del asturiano en el complicado y retorcido mundo del circo rodante de la F1.

Alonso ganó con claridad en Hungría 2003

El adelantamiento a Michael

Al principio cuando me vi delante hable por radio con el equipo para saber qué pasaba detrás con el resto de pilotos, luego preferí quedarme en silencio, centrarme y mirar cuando podía las grandes pantallas de televisión que hay en todo el circuito para ver qué estaba sucediendo realmente“, nos detallaba Fernando en una más que improvisada charla con las maletas a su lado ya que junto a Flavio Briatore y una pequeña delegación del equipo estaban a punto de volar hacia Polonia. Allí les esperaba un lunes apretado de promoción junto a un patrocinador antes de regresar nuevamente a su residencia en Inglaterra.

Cuando Fernando dobló a Michael Schumacher en pista recuerdo que en la cabina colindante a la nuestra en el circuito húngaro estaba el equipo de la ITV británica, el compañero James Allen nos miró a Jesús y a mí arqueando las cejas en claro signo de sorpresa por lo que él también estaba narrando.

Yo le respondí encogiendo los hombros para decirle que también nos habíamos dado cuenta de que estaba llegando con esa vuelta perdida en pista un cambio generacional al Mundial de F1.

Michael Schumacher respetó rápidamente las banderas azules de los comisarios de pista cuando Fernando Alonso se puso tras él. El piloto de Ferrari estaba en esos instantes luchando por la séptima posición absoluta con el compañero de Alonso en Renault, el italiano Jarno Trulli, que también sería doblado por el asturiano en la misma acción.

Pero para Fernando Alonso ese adelantamiento a Michael no significó lo mismo que para el resto:”El momento en que adelanté a Michael Schumacher no fue nada especial para mí“, explicaba para nuestra sorpresa. “Ha sido sólo un lance más de la carrera, otras veces he sido yo el doblado y no ha pasado nada en absoluto“.

“Andiamo via”

Todo eso Fernando lo explicaba acabando de comer rápidamente un plato de pasta con un poco de salsa de tomate y queso parmesano que le había servido el “chef” de Renault. A su lado la copa de vencedor (un gran volante) y un poco más allá Flavio observaba todo mientras hablaba por teléfono con los pilotos del helicóptero que debía transportarles al aeropuerto de Budapest para enlazar con el jet privado rumbo a Polonia.

Cuando Flavio colgó el teléfono, nos miró fijamente (lo intuí tras sus habituales gafas azules) y con una leve sonrisa en su rostro dijo: “Andiamo via“, o lo que es lo mismo traducido en el argot de la F1: “estos periodistas españoles tendrán mejores cosas que hacer y nosotros coger un avión“.

También con mucho sarcasmo nos dijo una frase que repetía siempre en referencia a nuestra labor profesional y que por supuesto no voy a reproducir… que lo diga él si le parece bien, no sea que mi italiano algo oxidado ya cometa una imprudencia a estas alturas de la vida.

Tal vez un día de estos haga honor al apelativo que nos puso y rescato de mis cuadernos de los Grandes Premios de F1 alguna vivencia curiosa junto al inigualable “No Flavio, no party“.

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Periodista. Nacido en plena XX Edición de la Subida en cuesta a Montserrat estaba predestinado a ser un apasionado del motor.Más de 30 años dedicado a la Radio, TV, prensa escrita y ahora inmerso en la era digital.Defensa central (ya retirado) en los partidos amistosos de fútbol junto al irrepetible "Káiser" los jueves de Gran Premio en cualquier rincón del mundo.Tras "dejarse" la voz junto a Jesús Fraile en TVE y tener la fortuna de narrar ambos la primera victoria de Alonso en Hungría 2003, decidió que debía dedicarla durante años también al "doblaje".Desde 2014 PitLane para él es mucho más que un programa de motor