Inicio Fórmula 1 Alonso reflexiona y algunos se arrodillan.

Alonso reflexiona y algunos se arrodillan.

Alonso pensativo en su monoplaza

Alonso es un piloto que no deja indiferente a nadie, y en Imola lo ha vuelto a demostrar.

La historia se repite, el principio es el fin y el final es el principio en la vida (o eso dicen en la serie con la que desconectar del mundanal ruido ocupa estos días mi mente) y por supuesto la F1 no es una excepción.

Hace ya unos cuantos años recuerdo que me quedé congelado al ver cómo un veterano periodista de un importante periódico deportivo de nuestro país se lanzó de rodillas frente a un piloto español que acababa de sumar su primer punto en la F1. No dudó un instante en postrarse de bruces frente a él, alargar los brazo y realizar en repetidas ocasiones el gesto de alabanza que los esclavos egipcios le ofrecían al faraón de turno.

Pues bien, el piloto en cuestión del que ahora no viene al caso el nombre, sonrió y cual Tutankamón pasó por su lado rumbo al motorhome sin impedir que el periodista siguiera reverenciándole. Todos los que contemplamos la escena nos quedamos momificados por la situación que vivimos.

Un ciclo idéntico

Ahora décadas más tarde veo que la historia se repite, aunque por suerte sin tener que vivirlo en primera persona.

Fernando Alonso, el Jefe, el Nano, el campeón, el number one (aunque luzca el 14) o como quieran llamarle de la gran lista de apelativos, apodos y nombres coloquiales que se le otorgan, ha dado un paso adelante en Imola al ser él mismo el encargado de reconocer el momento por el que está pasando en su regreso al Mundial de F1.

He cambiado de equipo muchas veces y de categoría y siempre hay un periodo de adaptación, pero nunca es una excusa ni lo será ahora. Debería ser mejor. No estuve al nivel correcto este fin de semana, pero lo estaré en Portimao”,comentaba Alonso en la rueda de prensa posterior al GP de Emilia Romagna.

Probablemente no tenía confianza con el coche en Bahrain, tampoco aquí, no la tendré en Portimao. No es algo que se logre de un día para otro el llegar a ese 100%. Llevará tiempo. Estoy para trabajar y para mejorar y una carrera como la de hoy ayuda mucho”, dijo Alonso.

Una sinceridad de Alonso que abrumó a un buen número de compañeros que le han dedicado (bajo su estricto y personal criterio) todo tipo de elogios y ensalzas tanto en sus crónicas como por supuesto en las redes sociales.

Evidentemente cada uno es libre de hacer lo que crea oportuno, aunque si seguimos en plan histórico y recordamos aquello de quién esté libre que lance la primera piedra, a buen seguro que no tendríamos el excelente sketch de Monty Phyton en La Vida de Brian sobre la lapidación.

Gimnasia y magnesia

Los “Mind Games” deberían instaurarse como deporte olímpico y obligatorio en las escuelas en lugar de saltar el potro o el plimpton en las clases de educación física (o gimnasia que era el término de los que tenemos ya canas que peinar por fortuna).

La F1 tiene en su esencia una maratón diaria de “Mind Games” que se celebran en el paddock (el patio de recreo). Desde los pilotos pasando por el comisario de turno y acabando en el jefe de equipo que te explica un secreto agazapado entre neumáticos, todos juegan a la perfección su papel creando confusión y diversidad de opiniones.

Luego ya es turno de cada periodista de confundir gimnasia con magnesia o pasar tres veces por encima de la línea invisible que separa el trabajo de la pasión o la devoción.

Me alegro de veras que Alonso haya reflexionado en voz alta en el paddock de Imola, ese mismo circuito en el que en el 2005 dio una gran lección en pista recogiendo un aluvión de merecidos elogios. Un trazado que tiene al frente a una de las personas más sensatas que tuve oportunidad de conocer en la F1: Giancarlo Minardi.

Recuerdo el año 2000 en Spa Francorchamps cuando Alonso había ganado la prueba de la F.3000 y se nos convocó en el motorhome de Minardi para ser testigos de una foto histórica que casi no se produce por motivos que no vale la pena airear. Pues bien Giancarlo cuando todo acabó, el silencio se apoderaba del momento y Alonso ya no estaba me miró sonriendo y dijo: “lo que hoy has visto es la verdadera cara de un deporte en el que los egos, los negocios y otros aspectos son mucho más rápidos que cualquier monoplaza sobre el asfalto“. Grande Giancarlo.

Por cierto, para los que han llegado hasta este punto del texto sin rechistar decir que la serie en cuestión es DARK por si queréis ocupar vuestro tiempo libre con otros Mind Games.

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Periodista. Nacido en plena XX Edición de la Subida en cuesta a Montserrat estaba predestinado a ser un apasionado del motor. Más de 30 años dedicado a la Radio, TV, prensa escrita y ahora inmerso en la era digital. Defensa central (ya retirado) en los partidos amistosos de fútbol junto al irrepetible "Káiser" los jueves de Gran Premio en cualquier rincón del mundo. Tras "dejarse" la voz junto a Jesús Fraile en TVE y tener la fortuna de narrar ambos la primera victoria de Alonso en Hungría 2003, decidió que debía dedicarla durante años también al "doblaje". Desde 2014 PitLane para él es mucho más que un programa de motor