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Hamilton, campeón del mundo en una carrera sorprendente y aburrida, a partes iguales

Usando el clásico tópico, la espadas estaban en todo lo alto en el Gran Premio de México de 2017. Lewis Hamilton tenía ventaja, pero la pole de Sebastian Vettel, el sábado, por delante de Máx Verstappen y el propio piloto de Mercedes, daba esperanza al de Ferrari de, al menos, perder el título cayendo de pie. No obstante, las cosas fueron distintas a lo esperado.

En la salida, tras ir en paralelo Vettel, Verstappen y Hamilton, el holandés prevaleció al echarle muchas agallas. En plena chicane, Vettel se tocó primero al neerlandés, mientras Hamilton se colaba en segunda posición, con casi todo el coche por delante de Vettel. Entonces, éste también se tocó con el Mercedes, le pinchó una goma y rompió parte del morro de su Ferrari. Ambos pilotos entraron a boxes al final del primer giro.

Ello dejaba a Verstappen en cabeza, y en cuatro vueltas ya le sacaba 2,5 segundos a Valtteri Bottas. Por su parte, Daniel Ricciardo, decimosexto en parrilla por problemas de motor, ya era séptimo en ese punto de la prueba.

No obstante, la mala suerte de Austin persiguió al australiano, obligado a retirarse poco después por problemas de turbo. En la vuelta 8, Vettel era decimosexto y Hamilton decimonoveno. Carlos Sainz había decidido parar y montar gomas blandas hasta el final de la prueba. Dos giros después, el orden del top 5 era Verstappen Bottas, Esteban Ocon, Nico Hulkenberg y Checo Pérez. Fernando Alonso era undécimo.

La carrera entró en una fase de calma. Por delante, Verstappen aumentaba su ventaja sobre Bottas hasta los 5,8 segundos. Quien sí tenía problemas era Hamilton. Mientras Vettel llegaba la decimotercera posición, Hamilton no podía con Sainz, ocupando la última posición.

No se sabía ciencia cierta qué sucedía, pero en el canal británico SKYF1 especulaban que el toque con Vettel hubiese dañado el fondo plano del coche. Y lo que fue peor: en la vuelta 22, el inglés tuvo que ver las banderas azules, ya que Verstappen estaba ya para doblarle. En el 24º giro, Vettel ya era undécimo y atrapando a Alonso, décimo.

En la vuelta 26, Hulkenberg tuvo que retirarse por cuarta vez en cinco carreras en plena recta de meta, tras recibir la orden de parar, por problemas de motor. Un poco más tarde, Hamilton por fin pudo superar a Sainz por la decimoséptima posición. Tres giros después, el inglés se deshizo de Pascal Wehrlein, mientras Vettel ya era noveno aunque sin poder superar a Alonso.

Poco antes de llegar a la mitad de las 71 vueltas de carrera, Brendon Hartley fue el tercer coche con motor Renault en tener que retirarse, por lo que se desplegó el Coche de Seguridad Virtual (VSC). Esa circunstancia fue aprovechada por Verstappen y Pierre Gasly para cambiar gomas, acción imitada entre otros por Vettel quien montó ultrablandas, al igual que Hamilton. El VSC duró solo dos vueltas.

En la vuelta 34, Verstappen tenía 7,6 segundos sobre Bottas, y medio minuto sobre Räikkönen. Vettel era octavo habiendo logrado el undercut sobre Alonso durante el VSC, y Hamilton decimosexto. Nueva fase de calma, en la que Verstappen sacaba 11 segundos a Bottas, en la vuelta 40, mientras Hamilton remontaba sin prisa pero sin pausa, llegando a la decimotercera posición en la vuelta 43, y Vettel se acercaba a la sexta plaza que tenía Pérez. En ese punto, si Hamilton era noveno, Vettel debía ganar la prueba, para mantener el mundial vivo. Lo soporífero de la carrera fue paliado por las remontadas de los candidatos al título.

El inglés recuperó el ritmo tras el cambio de gomas durante el VSC, al llegar a la duodécima plaza en la vuelta 47, mientras Vettel iba llegando a Pérez. No obstante, el ritmo del de Mercedes parecía suficiente como para darle algunos puntos a final de carrera.

El objetivo era el octavo puesto, mientras Vettel parecía poder llegar a la tercera posición, con la ayuda de Räikkönen. Vuelta 57 y Hamilton ya era décimo, y Vettel a punto de dar cuenta de Ocon por la cuarta plaza. Los 23 segundos que tenía de déficit con respecto a su compañero de escuadra resultaron ser irrecuperables, sobre todo ya que el segundo continuaba siendo Bottas, 26 segundos por delante de su compatriota.

El fin de semana para olvidar de Renault continuó con la retirada de Carlos Sainz a nueve vueltas del final. Solo Verstappen y Gasly quedaban en pista motorizados por los galos. En los últimos compases, se vio una entretenida lucha entre Kevin Magnussen -octavo-, Alonso -noveno- y Hamilton.

El de Haas mantenía la posición con Fernando y éste se las arreglaba para no dar DRS a su antigua Némesis en la larga recta de meta. En la vuelta 66, Lewis a punto estuvo de superar al McLaren, pero el asturiano ahogó a su rival a la salida de la primera curva, por lo que mantuvo la posición y dio metros a Magnussen.

Tras una vuelta de tregua, los antiguos compañeros de equipo volvieron a la carga y tras una bonita lucha en la que fueron en paralelo y llegaron a tocarse, Hamilton se quedó con la novena posición, mientras Massa recuperaba metros a Alonso.

Y no hubo tiempo para más. Verstappen ganó la prueba por delante de Bottas, Räikkönen, Vettel y Ocon. Hamilton logró dos puntos que le dieron su cuarto título mundial.

Del 10 al 12 de noviembre se disputará el Gran Premio de Brasil, en Interlagos.