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La suerte sonríe a Hamilton en Brasil

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La gran incógnita del Gran Premio de Brasil de F1 2018 no sólo era si Ferrari podría recortar diferencias con respecto a Mercedes, en la clasificación de constructores, sino que el mayor temor de todos era la lluvia. Según la BBC, había un 40% de probabilidades de que lloviese hacia las 16 horas de Brasil (las 19 en España) e, incluso, la previsión consultada por la cadena británica mostraba la posibilidad de un notable chubasco, durante la segunda mitad de la prueba.

En la salida a la vuelta de formación, Sebastian Vettel tardó en ponerse en marcha, perdiendo muchas posiciones, pero pudiendo por reglamento recuperarlas, antes del inicio de la carrera. Una vez se apagaron los semáforos, Valtteri Bottas se situó segundo gracias a sus gomas súperblandas. Del Top 10, sólo los Ferrari y Kevin Magnussen llevaba gomas blandas, con banda amarilla.

Lo mejor de las primeras vueltas fue el gran duelo entre los Renault de Nico Hulkenberg y Carlos Sainz, en la zona revirada. Ambos fueron en paralelo durante casi toda esa sección, pero antes de la subida a meta, un susto de Carlos al cerrarse con su compañero, le hizo frenar un poco y dejar vía libre a Nico por la decimotercera. Pese a ello, en la vuelta 3, Carlos acabó llevándose ese duelo. Hulkenberg se retiraría más adelante.

Una vez acabado ese duelo, Max Verstappen hizo dos adelantamientos fantásticos sobre los Ferrari para situarse tercero, mientras que Daniel Ricciardo ya era sexto en la vuelta 4. En pocas vueltas, el neerlandés ya enseñaba el morro a Bottas. Hamilton ya tenía dos segundos de margen sobre el finlandés, llegados a la vuelta 7.

El espectáculo tenía de nombre Max Verstappen, quien pasó a la segunda plaza, tras otro gran adelantamiento a Bottas por la segunda plaza. El #77 creó un tren de coches con los Ferrari de Kimi (cuarto, tras un error de Vettel) y el segundo Red Bull. Parecía que el motivo eran problemas con las gomas, pero no era claro en esa fase de la prueba.

En la vuelta 15, Verstappen estaba ya a menos de un segundo y medio de Hamilton, y por radio había comentado que el Mercedes no tenía adherencia perfecta en el tren trasero. Por detrás, Daniel Ricciardo reportaba ampollas en una de sus gomas traseras. En la vuelta 16, Mercedes completó su vuelta número 5.000 liderando un GP de F1, el quinto constructor en llegar a esa cota.

Bottas fue el primero en parar a montar goma fresca, en la vuelta 19, y montó las gomas medias. Räikkönen – quien se jugaba el undercut con su compatriota – se mantuvo en pista, y Hamilton entró en la vuelta siguiente. En ese punto, Verstappen lideraba sobre los Ferrari de Kimi y Vettel, Ricciardo y Charles Leclerc. Los Mercedes eran sexto (Hamilton) y noveno (Bottas).

Pareció que los Red Bull lograron el viernes que las gomas súperblandas funcionasen más vueltas en un relevo, y el primero de Verstappen confirmó este extremo. En la vuelta 25, el holandés tenía una desventaja teórica de 3.3 segundos con respecto a Hamilton, pero solamente le quedaba un juego de gomas blandas nuevas. Los Mercedes habían montado las medias, más lentas. A partir de ese punto, Hamilton sufrió una sangría de tiempo considerable.

El inglés perdía del orden de un segundo por vuelta con el Red Bull, mientras Ferrari metía a Seb a boxes para montarle medias. En la vuelta 31, en Mercedes exortaron a que Hamilton calcase los cronos de Verstappen para mantener el liderato de facto, en caso de que el de Red Bull entrase a boxes. El inglés cumplió como pudo, y aunque se manténía levemente por delante, todo indicaba que Max le superaría de una manera u otra.

En la vuelta 35, Hamilton empezó a rodar más rápido que Max, señal para que Max entrase a boxes. El #33 salió segundo a casi tres segundos. Justo por detrás, Kimi era el piloto más veloz en pista, y Ricciardo lideraba marcando cronos más que decentes. Max, con goma blanda (la de desgaste medio en Brasil), había recuperado un segundo en un par de vueltas a Hamilton. La incógnita era saber cuánto le durarían esas gomas al Red Bull, sobre todo al no llover ni tener pinta de ello.

Justo al cruzar la meta para la vuelta 40, Verstappen se situó como líder, con un adelantamiento aplastante a Hamilton. Por su parte, Ricciardo ya se metió en boxes y volvíó sexto a pista, tras los Ferrari, a quienes tenía a tiro. En la vuelta 41, Hamilton alertó de que el motor de su Mercedes no sonaba bien, motivo por el que, quizá, Max le superó tan fácilmente en plena recta de meta.

En la vuelta 44 hubo un golpe de teatro, cuando se vio a Max trompoeado en las eses de Senna, tras tocarse con Esteban Ocon, quien se desdobló del holandés y luego defendió innecesariamente su posición. Al galo le caería un ‘Stop and Go’ de 10 segundos de penalización. Ello dejó a Hamilton como líder, con más de cinco segundos con respecto al Red Bull. Aun así, Max recuperaba terreno tímidamente al pentacampeón.

En la vuelta 52 se informó de que Mercedes pidió a Hamilton que bajase la potencia del motor de su coche – por el extraño ruido que el inglés había oído – para evitar males mayores. A Bottas, por su parte, se le ordenó no usar el botón de adelantamiento (usar el KERS, para resumir), por lo que Ricciardo lo tenía todo de cara para superar al Mercedes. Justo entonces, se vio una notable ampolla en la goma delantera izquierda del monoplaza de Hamilton, que no alteró su ritmo de carrera.

Ricciardo llegó a la cuarta posición en la primera frenada de la vuelta 59. Para asegurar puntos de cara al título de constructores, en Mercedes metieron de nuevo a Bottas en boxes, le montaron gomas blandas y salió 2.2 segundos por delante de Vettel. Teóricamente, el finlandés podía mantener la posición con respecto al alemán, durante las últimas diez vueltas.

A pesar de estar a menos de tres segundos, se vio que Verstappen no llegaría hasta Hamilton, si no había una hecatombe. El único cambio que podría haber sería que Ricciardo superase a Kimi por la tercera posición, al estar a 1.2 en el 65º giro. El inglés encontró a Alonso y Stroll como doblados y la diferencia con Max bajó de los dos segundos momentáneamente.

Una nueva tanda de doblados pusieron en aprietos a Hamilton y Kimi, pero ambos aguantaron el tipo con cierta solidez, manteniendo Hamilton 1.4 sobre Max y Räikkönen medio segundo sobre el australiano.

Sin tiempo para más, victoria para Hamilton sobre Verstappen, Räikkönen, Ricciardo, Bottas, Vettel, Leclerc, Romain Grosjean, Magnussen y Checo Pérez.

Mercedes se proclamó campeona del mundo de constructores por quinto año consecutivo.

El 25 de noviembre termina la temporada 2018 del Mundial de F1 en Abu Dabi.