Inicio Fórmula 1 Spa año 2000: un M3, una pregunta y una gorra

Spa año 2000: un M3, una pregunta y una gorra

El circuito de Spa Francorchamps es uno de esos lugares mágicos de visita obligada para todo aquel aficionado al motorsport que busque un trazado lleno de historias.

Situémonos en el año 2000, en la semana del Gran Premio de Bélgica de F1 de esa temporada, y hagamos un ejercicio de imaginación para transformar la realidad en leyenda con la finalidad de evitar en lo posible herir susceptibilidades, dar a conocer los verdaderos nombres o poner en evidencia actitudes de algunos protagonistas.

Un M3 y dos pilotos

Empecemos como se debe hacer con toda buena leyenda: “Érase una vez un M3 de competición preparado en el PitLane de Spa Francorchamps una mañana nublada del mes de agosto de ese año 2000″.

Mucho se ha hablado del modelo en cuestión y de los pilotos que se subieron al mismo. Lo cierto es que cuando llegué al circuito de Spa el jueves a primera hora de la mañana ya tenía en mi libreta anotadas tres versiones distintas de lo sucedido.

Por suerte me encontré con alguien que había estado presente y no dudé en preguntarle si era cierto lo que me habían comentado.

La verdad es que todo se preparó de forma discreta“, me dijo. “El coche era uno de los habituales de la escuela de pilotaje y competición que hay aquí en Spa. Había 2 pilotos, uno de ellos de nacionalidad belga y muy habituado a conducir bajo todas las condiciones posibles aquí, que estaba dispuesto a realizar las tareas de instructor al otro piloto con la finalidad de que así pudiera conocer todos los puntos de referencia más importantes del circuito“.

Spa es uno de los lugares obligados de visita para el aficionado al motor

La mañana estaba nublada y el asfalto frío y resbaladizo. Dieron unas cuantas vueltas hasta que cambiaron los papeles y el piloto no belga se puso al volante del M3“.

En apenas cuatro giros estaba rodando en tiempos de su instructor improvisado y en mi crono cogí un par de vueltas más en las que había mejorado el registro. En ese momento se acabo la clase de pilotaje“, concluyó mi interlocutor.

Lo cierto es que los protagonistas de esta leyenda lo fueron también y mucho durante el fin de semana en Spa. Ambos estuvieron juntos en un podio, uno celebrando victoria y vuelta rápida (también tenía la pole) y el otro un gran segundo lugar.

Parece que las vueltas con el M3 sirvieron de punto de partida para obtener excelentes resultados.

Una normativa infringida

La leyenda continua en la diminuta sala que en el circuito de Spa estaba reservada entonces para las conferencias de prensa oficiales.

Una de las normativas no escritas en la F1 es que todas las comunicaciones y preguntas deben ser siempre en inglés, nunca en otro idioma si no se autoriza previamente.

Allí estaba el flamante ganador de una gran carrera. El mismo que se había subido al M3 para “descubrir” Spa y que pulverizó el crono de su instructor.

El piloto en cuestión respondía a la prensa en un correcto y básico idioma de Shakespeare, algo de lo que se burlaban discretamente periodistas británicos sentados en las primeras filas. En ese instante alguien solicitó turno de pregunta y se dirigió al piloto en su idioma natal para que pudiera explicar a sus compatriotas ese gran momento vivido.

Por supuesto que al segundo de iniciar la pregunta todas las miradas se clavaron en el osado que había roto por completo el protocolo. De hecho cuando el piloto sonriendo acabó su respuesta, el moderador de la rueda de prensa dijo en un tono amenazante: “Any other question in any other language?” (“¿Alguna pregunta más en otro idioma?”).

Hubo respuesta del periodista que provocó no sólo algunas sonrisas en la sala, sino que el propio moderador inglés se convirtiera desde entonces en uno de sus buenos amigos durante el resto de años que ambos coincidieron en el circo rodante.

Por cierto, el piloto vencedor y el periodista salieron juntos de esa sala en el circuito de Spa comentando como dos cómplices lo sucedido. Tal vez por eso el ganador de la prueba se quitó la gorra que le habían entregado en el podio (una pieza única creada y bordada para la ocasión) y se la puso en la cabeza al periodista.

Desde ese sábado 26 de agosto del año 2000 es uno de los objetos que con mayor cariño conservo.

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Periodista. Nacido en plena XX Edición de la Subida en cuesta a Montserrat estaba predestinado a ser un apasionado del motor.Más de 30 años dedicado a la Radio, TV, prensa escrita y ahora inmerso en la era digital.Defensa central (ya retirado) en los partidos amistosos de fútbol junto al irrepetible "Káiser" los jueves de Gran Premio en cualquier rincón del mundo.Tras "dejarse" la voz junto a Jesús Fraile en TVE y tener la fortuna de narrar ambos la primera victoria de Alonso en Hungría 2003, decidió que debía dedicarla durante años también al "doblaje".Desde 2014 PitLane para él es mucho más que un programa de motor