Inicio Motorsport Alex Zanardi: la leyenda en el DTM (2ª parte)

Alex Zanardi: la leyenda en el DTM (2ª parte)

Ya leísteis la primera parte de los encuentros en el DTM de Misano con Alex Zanardi. Ahora toca repasar el balance de la segunda carrera, en la que una estrategia muy acertada vio al italiano de 51 años acabar en quinta posición. Emoción, risas, bromas y humildad a raudales.

Sobre la Carrera 2 y ser el héroe del día y, quizá, de la temporada.

“A decir verdad, hemos tenido suerte, con el clima y tan extraño en el que se ha disputado la carrera. No obstante, también tienes que crear tu propia suerte, tomando las decisiones adecuadas de acuerdo con los acontecimientos. Y es lo que nos ha pasado, hoy. El coche ha sido preparado fantásticamente por BMW, y sobre todo con mucha pasión. Cada detalle, cada tornillo, cada tuerca se ha puesto y ajustado con mucha pasión”. 

El equipo, clave en el resultado de Zanardi

Esa pasión de los técnicos y mecánicos de la marca la he sentido durante todo el fin de semana. Y debo decir que me ha sorprendido, porque si yo hubiese sido uno de los que trabajaban en el coche, quizá hubiese pensado: ‘¿Y ahora tenemos que currar para el viejo éste? Aquí venimos a competir, a luchar por la victoria, y ahora viene este tipo que está aquí por marketing y tenemos que prepararle el coche…’. Pero es que el coche ha sido preparado igual de bien que los de Farfus, Wittmann, Spengler… Cada miembro del equipo ha trabajado a destajo, con muchas ganas y eso se me ha quedado grabado. Incluso, he tenido la genuina sensación de que estaban muy contentos de trabajar conmigo. Ellos querían que fuese yo quien pilotase ese M4, no cualquier otro”. 

Tuve una sensación similar con Chip Ganassi, en la Cart. Entonces, yo ganaba carreras con frecuencia, por lo que es normal -hasta cierto punto- tener esta sensación durante un tiempo. Sin embargo, yo he venido aquí sin hacer nada más que llamarme Alex Zanardi, y he encontrado un ambiente inmejorable. Es por esto que me siento inmensamente feliz por haberles dado esta alegría inesperada a todos los que han trabajado conmigo. Inesperada, pero resultado de un enorme trabajo en equipo”. 

¿Cuál fue el momento más delicado de la carrera?

“Cuando fui a parrilla salí con slicks, pero al llegar a mi posición les dije a mis mecánicos: ‘Chicos, hay que poner gomas de mojado, he estado a punto de pegármela unas cinco veces’. Hace 30 años, ése era mi estilo de conducción, más bien salvaje (risas), pero ahora es demasiado. Hemos montado gomas de mojado y al saber que había rivales con gomas de seco, les he dicho a mi ingeniero y al resto del equipo: ‘Habrá un coche de seguridad. Cuando salga, pongamos slicks, y aunque tengamos que entrar de nuevo, tendremos las gomas adecuadas para la primera parte de la prueba. Luego, al hacer un stint más largo, las gomas que montemos en la segunda parada estarán en mejor estado y podremos atacar”.

“Cuando todos estaban entrando a por goma de seco, que en ese momento era lo correcto, empezó a llover otra vez. En mi caso, estaba empezando la recta trasera y vi gotas en el parabrisas. Instintivamente, miré hacia una de las torres de luz y vi como un neblina. Entonces, llamé por radio al box y les dije: ‘Me habéis indicado que debo parar ahora, pero vuelve a llover. Me quedo en pista’. Fue mi decisión, y tuve mucha suerte. Por si fuera poco, mi M4 siempre podía dar más de sí de lo que yo he podido sacarle este fin de semana, y al final de la carrera, mi ritmo era bastante fuerte, similar al de los líderes. En definitiva, hemos tenido suerte, pero también es cierto que no hemos sido los más lentos ahí fuera, al contrario”.

¿Se ve compitiendo permanentemente en el DTM?

“Uy, mi encargada de prensa me ha hecho currar mucho este fin de semana (risas generalizadas). Te podría ensañar el plan de cosas que he tenido que hacer (Britta Weddige, la miembro de prensa de BMW que le acompañó durante los tres días, mostró la hoja del domingo, un A4 entero), ¿Estás de broma? ¡Casi no he tenido tiempo ni de ir al baño! (risas) ¡Por poco no he tenido que escoger entre comer o ir al baño! He estado muy atareado, en parte por ser el invitado en esta carrera, por ser Alex Zanardi y como soy italiano me han traído para promover el DTM en mi tierra. ¡Pero es que ya tengo una edad!(risas) Un fin de semana, vale, pero hacerlo en diez carreras… como que no. Si de verdad lo quisieran, tendrían que enfocarlo de otro modo. Si solo me dedicase a pilotar, perfecto, pero este trabajo tiene otras muchas facetas, así que sería casi imposible”.

Un quinto lugar que es como una medalla de oro

Si os habéis fijado, Zanardi dejó la explicación de cómo se fraguó ese quinto puesto para el final de su exposición sobre cómo fue la carrera dominical. Y lo hizo de manera que fuese sólo un detalle más en su narración, como quien no quiere la cosa, como si su decisión no fuese lo más importante en absoluto. Y no lo podéis oír, al ser un texto, pero el italiano se llevó tres ovaciones en la sala de prensa: al acabar la carrera, al entrar para hacer la rueda de prensa y al término de ésta. Señal de que todos nos rendimos a este hombre tranquilo, a este luchador nato, a este piloto de altísimo nivel y enorme humildad.

¡Grazie, maestro!